Si se acercan al mercadillo de actualidad futbolística no se encontrarán más que kilos y kilos de noticias sin interés o corrupción en los grandes organismos del balompié mundial en todos y cada uno de los puestos de venta. Me permito darles un consejo personal: no compren nada, por mucho que les intenten convencer con que es el más fresco o con que está a mitad de precio. Los temas a tratar por el periodismo deportivo son cada vez más denigrantes. Y si dichos temas merecen la pena, ya están algunos al pie del cañón para estropearla... Es por eso que hoy he intentado traer al blog algo más personal. Quizá sea jugar demasiado sobre seguro, pues un artículo de opinión no se puede meter en el mismo saco que las noticias anteriores. ¿Soy entonces un gallina o un genio? Juzguen ustedes, en los comentarios si es posible...
Ha llegado el momento de decirles en qué creo. Yo soy guardiolista. Estoy matriculado en la escuela holandesa del fútbol, dirigida por Johan Cruyff. Para el que piense que a esto se le puede llamar tiki-taka, le dejo esta cita del libro Herr Pep: "el tiki-taka es una porquería que no sirve para nada". Continuemos. Esta idea de juego se basa en un mediocentro organizador, también llamado pivote o volante. Y ahí entra nuestro protagonista de hoy, Javier Mascherano, uno de mis jugadores preferidos y, en mi opinión, el jugador más infravalorado del siglo. Pocos centrocampistas hay como el Jefecito: lucha, corre, sube, baja, organiza, lidera... Y mil cosas más. Es una esponja. Aprendió a ser defensa central en el mejor Barça de la historia. Rafa Benítez llegó incluso a compararlo con Claudia Schiffer. Pero esa noticia pueden encontrarla en otro sitio: en el mismo puesto del mercadillo en el que vendían que Cristiano estaba triste...

Javier dijo hace pocos días en una entrevista que es un jugador que sufre el fútbol. No entiende cómo alguien puede decir que sale al campo a disfrutar, más si eres el último hombre y te toca pelear en un uno contra uno varias veces durante un partido. Javier disfruta entrenando y aprendiendo. A Javier no le gusta el "90 minutos no puede durar el amor"de India Martínez, porque a él no le dura ni diez segundos. Javier es un tipo humilde. Huye de las odiosas comparaciones periodísticas. En su opinión, Busquets sigue estando varios escalones por encima. No quiere ser famoso. Una vez, Guardiola lo describió como su niñita, como alguien indispensable en su Pep Team, como el mejor fichaje que pudo hacer el Barcelona y como el ejemplo a seguir por todos. No le faltaba razón...
A Javier, como a todo futbolista, le gusta ganar. Quiere vencer a toda costa. Pero existen formas y formas de ganar. Javier lo hace como los grandes. Porque el fútbol no es solo filigranas y prepotencias. El fútbol necesita tipos nobles y entregados a la causa. Y Javier es el mejor ejemplo de ellos. #PonUnMascheranoEnTuVida.
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